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Actualidad jurídica: la doctrina Parot

Ha causado especial revuelo la decisión del Tribunal Europeo de Derechos Humanos. No es para menos si tenemos en cuenta las consecuencias que el fallo de dicho tribunal va a tener en la población presidiaria, en general, y en los presos etarras, en particular.

Si me permitís el comentario, hemos salido de Estrasburgo con la cara colorá. Pero esto era algo previsible desde un punto de vista jurídico.

Dejo por aquí algunos datos para aquellos que estén despistados: la doctrina Parot nació hace seis años de mano del Tribunal Supremo en sentencia de 28 de febrero de 2006 con ocasión de un recurso presentado por el etarra Henri Parot en relación al cumplimiento de las condenas y su límite máximo.

Sin embargo, como su propio nombre indica no deja de ser doctrina. Doctrina y jurisprudencia son fuente del derecho español; ahora bien, lo son en cuanto no contradigan lo establecido por las normas escritas. Y ahí es precisamente donde encontramos el punto flaco de esta doctrina aprobada por el Supremo: establece nuestro Código Penal que las normas penales desfavorables son irretroactivas No será castigado ningún delito ni falta con pena que no se halle prevista por Ley anterior a su perpetración»), mientras que sí queda fijada la retroactividad de las normas favorables, aunque exista sentencia firme.

En virtud de esta doctrina la reducción de penas por beneficios penitenciarios (trabajo, estudios, etc.) se aplica respecto de cada una de ellas individualmente y no sobre el máximo legal permitido de permanencia en prisión que, según el ya derogado Código Penal de 1973, es de 30 años. Esta era la normativa vigente y aplicable a todos aquellos presos que cometieron delitos con anterioridad al actual Código Penal que es de 1995 y a la propia doctrina Parot; por lo tanto, es la normativa aplicable a Inés del Río y a otros tantos delincuentes múltiples. Es nuestro propio Ordenamiento el que nos ata las manos.

La doctrina no ha sido abolida, ha quedado sin aplicación para este caso en concreto; se podrá seguir aplicando a casos posteriores a su entrada en vigor.

Esto es lo que ocurre cuando se hacen las cosas deprisa y corriendo y se cogen con hilos fáciles de romper, que tienen lugar situaciones injustas, de difícil aceptación por la sociedad.

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