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Emprender rima con aprender

Emprender está de moda en España. Nos lo aconsejan nuestros políticos, nos lo inculcan los nuevos programas de televisión y nos lo impone prácticamente la situación actual. Ante todo esto, nosotros, obedientes y desesperados, nos lanzamos esperando que todo nos salga tan bien como nos lo pintan y, sobre todo, tan bien como lo necesitamos. Esperamos emprender y funcionar directamente como emprendedores y, sin embargo, olvidamos algo absolutamente necesario para conseguirlo: aprender a emprender.

Uno no se acuesta una noche emprendedor y materializa su idea al día siguiente, al igual que tampoco emprende con la certeza absoluta de que no se equivocará nunca a lo largo de este proceso. Cualquiera de estos dos comportamientos, en mi opinión, serían tremendamente equivocados. Ya sé que dar mi opinión siendo novata en este mundo puede parecer ambicioso pero precisamente al tener todo tan reciente (todavía sigo tomando tilas de vez en cuando) he pensado que sería bueno compartir con vosotros mi experiencia.

Yo, por ejemplo, le di cien mil vueltas a mi proyecto (para arriba y para abajo) antes de ponerme manos a la obra con él.  Me costó meses (y noches en vela) familiarizarme con una forma de vivir diferente a la que estaba acostumbrada. Cambié de humor cada día (y probablemente cada minuto) en base a los avances que iba haciendo al respecto o a las sorpresas que me iba llevando. Pensé en abandonar con cada fallo cometido y me enfadé conmigo misma más de mil veces por haberme lanzado a la piscina cuando la cosa se ponía fea. Lloré en la primera visita a la gestoría porque sus palabras eran chino mandarín para mis oídos y también lloré cuando me entregaron la página web y solo conocía dos funciones de los millones de botones que tenía. Magnifiqué cada tontería al grado máximo. Y sí, reconozco que me equivoqué exigiéndome desenvolverme correctamente en esta nueva aventura porque tardé demasiado tiempo en asumir que tenía que aprender a emprender.

Personalmente pienso que nadie nace emprendedor/empresario como tal, sino que hay que hacerse poco a poco, reconociéndolo. No os sintáis presionados por ese mensaje que nos está intentado transmitir la sociedad últimamente de que se me ocurre montar un negocio y lo monto sin más: sin reflexionar, sin medir, sin concienciarme, sin respetar siquiera el periodo  que me espera ni la evolución que voy a tener que dar, etc. Observad objetivamente la realidad y disfrutar de vuestro aprendizaje

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